30 Jun 2022

Felizmente Exhaustos: Crónica del Viaje a Sierra Laguna

Paola sits by a rock near the top of the Picacho, the tallest mountain in the Baja.

Por PAOLA CAMARENA

Todo empezó el miércoles 18 de diciembre. Al llegar a la escuela presente mi examen de gestión empresarial. Al terminar, hicimos revisión de mochilas, y esperamos a que dieran las aproximadamente las 2 de la tarde. 

Subimos a las camionetas. Después de una hora y media llegamos al punto de comienzo, donde empezamos la mayoría a ponernos nerviosos, y crear estrategias para lograr subir. 

Al llegar al punto de salida, me encontraba nerviosa pero optimista. Decidí ir al final del primer grupo, ya que quería empezar lo antes posible, sin embargo, conocía mis capacidades y que no aguantaría el ritmo del primer grupo.

Al empezar, recorrimos un camino de aproximadamente 45 minutos, el cual no es parte realmente de la sierra. Es plano y pasas por uno o dos ranchos. Para este punto me sentía optimista, llevaba buen ritmo, estaba contenta, no me cansé.

Al momento de llegar al punto de subida, me empecé a preocupar. Ya habíamos caminado 45 min y todavía no llevábamos nada de camino. Mi propia mente me bloqueó; sin embargo, sabía que si paraba seria mi perdición, así que decidí caminar y caminar, ya que en algún punto llegaría al aguaje. 

Para este tramo, empezó a oscurecer y muchas personas se estaban quedando sin agua, así que decidí compartir, ya que traía más que suficiente. Tres litros parecían excesivos al principio, pero fue una cantidad muy buena — más valió prevenir que lamentar.

 Después de caminar aproximadamente una hora y media, llegamos por fin al aguaje, donde rellenamos botellas y recargamos energía. Nos cubrimos bien ya que empezaba a refrescar. La siguiente parada sería la ventana, el cual me habían dicho que estaba a 4 horas del punto donde estábamos. Al momento de escuchar esto, me vine abajo completamente. Empecé a pensar mucho sobre el tiempo. 

A los 15 minutos de caminar, a un compañero le dieron calambres así que paramos por 5 minutos. Sin embargo, decidí separarme del grupo para poder ir a mi propio ritmo, y me acompañó mi amigo Emiliano. 

Caminamos por más de dos horas, y el camino parecía nunca acabar. Caminaba y caminaba, pero lo único que quería era llegar. Este fue un momento de debilidad para mí. Empecé a desesperarme al punto que me enojé y pensé que ya no lo iba lograr. La oscuridad, el silencio, todo parecía abrumador. 

Después una parada decidí dejar de pensar en cuánto tiempo faltaba, si no disfrutar del camino, y en cuanto menos pensé habíamos llegado. Escuchamos la voz de nuestros compañeros, y en ese momento quería llorar, parecía imposible, sin embargo, no lo fue. Siempre me apoyó Emiliano, alentándome y ayudando a pararme después de cada caída.

Cuando llegamos, abrí mi sleeping, me acomodé y quedé dormida por aproximadamente cuatro horas. Al despertar, todos moríamos de frío. Nos cubrimos, recogimos y continuamos.

La siguiente parada sería el núcleo. El camino es conocido como “Las Calambrinas”. Yo venía aterrada. No era un tramo tan largo, pero sería el más difícil, muy empinado; prácticamente escalar. En lo personal, fue el camino más fácil, venia lista con mi “power nap”, y todas las ganas de llegar, así que puse toda mi fuerza y decidí no ver el tiempo.

Para mi sorpresa, habíamos llegado y no me sentía tan cansada. Me sentí muy orgullosa de mí misma, ya que pensaba que no iba a poder. Fuimos los segundos en llegar al núcleo y decidimos compartir comida para recargar energías, después de descansar un rato.

Miss Ceci y el profe Fumachi, le dijeron al grupo uno que podía avanzar. Ya que me sentía muy bien decidí irme con ellos; sería un reto para mí. Continuamos caminando. Pasamos el Valle 1 y decidimos continuar. Al llegar a Valle 2, vimos nuestros costales con casitas de campaña, comida y ropa. 

Lo único que podía pensar en ese momento era “Wow, lo logré.” En realida no es tan pensado como pensé que sería, pero no voy a mentir: hubo muchos momentos donde me sentí muy cansada y mi respiración la podían escuchar desde Los Cabos. Sin embargo, seguí adelante y después de 13 horas de haber empezado está aventura llegamos.

Al llegar, lo único que quería era estar junto al fuego y dormir, pero la casa de campaña de mi equipo estaba en el costal de mis compañeras, las cuales no habían llegado. Tenía que esperarlas, así que me quedé junto al fuego y ayudé a armar algunas casitas. 

Esperamos un rato a que llegaran los demás. Al llegar, empezamos a armar nuestra casita y cuando terminamos ya estaba amaneciendo. Fue sorprendente que habíamos caminado toda la noche. Cada quien elegía si quería dormir, así que decidí dormir una hora. 

Al despertar teníamos que hacer desayuno. En el menú de mi equipo teníamos planeado desayunar chilaquiles; sin embargo, habíamos dejado los totopos en la escuela y no teníamos con qué cocinarlos, así que decidimos usar una parte de nuestras tortillas para freírlas. Lo que hicimos de chilaquiles no fue suficiente, así que decidimos hacer huevos. Sin embargo, uno de mis compañeros tiró todos nuestros huevos, así que nuestra última opción fue comer frijoles. 

Después de recoger y limpiar, las personas que quisieran podían ir a la cascada, así que fui y duramos más de una hora para llegar, por un camino rocoso, donde debíamos ir brincando de piedra en piedra alrededor del arroyo. Muchas personas se cayeron al agua, se mojaron su ropa y hacía mucho frio. Creo que es cuando debes ser más cuidadoso, el camino es muy resbaloso, en partes estrecho e inclinado, pero valió la pena, la cascada era hermosa. 

Al regresar eran casi las 6 de la tarde, así que empezamos a cocinar la comida; en nuestro equipo fue carne asada, la cual habíamos enviado en el costal 3 días antes. Para cuando llegamos, tenía un olor extraño, pero como buenos alumnos IB, resolvimos el problema. Mi equipo empezó a lavar la carne hasta que se viera de un color normal, y pasamos un buen rato riéndoos de nuestra comida podrida. 

A pesar de las condiciones, comimos y no sabía tan mal. Al terminar, limpiamos y recogimos, y fuimos a la fogata donde todos compartimos experiencias y Miss CAS nos contó un poco del objetivo de las dinámicas. Cuando terminamos, fuimos a hacer cena, recogimos y fuimos a dormir para levantarnos temprano e ir a Picacho. 

El viernes 20, nos despertamos a las 6, e hicimos de desayunar y un poco de lunch para el camino. El camino a Picacho es largo, un poco más de 2 horas, donde no podemos rellenar agua sino hasta subir y de regreso, así que debíamos racionar el agua. 

El camino fue muy bello, con unas vistas geniales, y una vegetación y flora muy diversa. Al llegar a un punto clave descansamos todos, y decidimos si iríamos a la cima de Picacho, el cual quedaba a 15-20 minutos más, pero era un camino de solo escalar piedras que estaban altas. Todo el esfuerzo valió la pena, la vista era maravillosa. Era impresionante lo alto que estábamos: se podía ver todo. Me sentí muy orgullosa de haber logrado ir a la cascada y a picacho, fue muy satisfactorio. 

Más que por el destino o el lugar a donde iríamos, quería mostrarme a mí misma que podía hacer lo que me prepusiera. 

Al regresar eran casi las 2. Comimos, recogimos y limpiamos. Hicimos una dinámica muy divertida en equipos, donde teníamos que hacer una seria de retos. Si mal no recuerdo, teníamos que recoger leña en parejas atados de los pies, ponerle un nombre al equipo y hacer una porra con coreografía. Nosotros nos llamamos “Los Podridos”, creo que el nombre se explica solo. 

Después tuvimos que hacer una canción de la aventura que habíamos pasado; una oda al papel de baño. Después, teníamos que hacer una mascota del equipo y explicar su significado y por último una pequeña obra que representara un tema que no vemos en la escuela, pero es importante en la vida. 

Al terminar, todos fuimos a cenar. Mi equipo y yo habíamos perdido por completo la competencia de retos; fuimos un asco, pero nos divertimos mucho y nos unimos al hacerlo, y creo que eso fue lo más enriquecedor. 

A la hora de hacer la cena, todos estábamos unidos, todos ayudando con todo, nos salieron deliciosos los hot cakes y platicamos de temas muy interesantes. La pasamos muy bien, creo que mi equipo hizo un gran progreso en esta experiencia. 

Al terminar de recoger, todos fuimos a la fogata he hicimos una reflexión, la cual era la de todo el viaje, el equipo y como habías sido tu como persona; si fuiste buen líder o un buen compañero, si ayudabas a los demás, así que fue muy lindo escuchar lo que las personas decían, y como todos nos dimos cuenta de nuestras debilidades pero que podemos mejorarlas. Al terminar todos nos abrazamos y nos fuimos a dormir.

Toda la noche hizo mucho frío. Habíamos llegado ese día aproximadamente a -8° C, nuestras aguas estaban congeladas, la masa de hot cakes también, y las casitas llenas de escarcha. 

En la mañana, lo primero que hicimos fue sacar todas las cosas de la casita y guardarla, lo cual fue muy difícil. No podíamos doblarla para que cupiera en la bolsa, y nos desesperamos así que decidimos arreglar primero nuestras cosas, poner todo en nuestra mochilas y acomodarlo en los costales. Algo que había aprendido de la subida era no llevar muchas cosas en la mochila, así que guarde todo lo posible para ir lo más ligera del mundo al bajar. 

Hicieron de desayunar, desayunamos algunos, luego ayudé en lo que pude, y el primer grupo bajó (en este caso los primeros en bajar fueron los últimos en subir). Quedamos como 10 personas, así que todos tuvimos que limpiar y ver que nadie había dejado nada. Cargamos con cosas extra y ollas que se limpiaron del desayuno: íbmos cargando de más, muchas cosas se quedaron arriba porque ya no podíamos cargarlas. 

Al bajar empezamos todo bien, corrimos en algunos tramos y llegamos muy rápido al núcleo, de ahí a la ventana. Sin embargo, un amigo se lastimó, y tuvimos que ir más lento, para esto hicimos el doble de tiempo que los demás. 

Al llegar al inicio de la sierra se sentía bien, sin embargo nos faltaba el primer tamo de la puerta a la subida, el cual se nos hizo eterno. En ese momento vimos un carro pasar y todos bromeamos que nos dieran ride, y lo más chistoso es que nos saludaron y dijimos “¿Miss Ceci?” y sí era ella. 

Nos recogió y nos fuimos en carro por los últimos y nos llevaron a la puerta. Para ese entonces todos ya se habían ido en las camionetas y solo quedaban dos para los últimos, mas la hora y media de camino a Cabo san Lucas. Lo que hicimos fue poner música a todo volumen y todos cantamos con cansancio, pero muchas ganas. Estábamos felizmente exhaustos.

Paola Camarena is an 11th-Grade student at Colegio El Camino.


CAS, Paola Camarena, trip

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